domingo, 17 de septiembre de 2017

Winter is coming.

Se supone que acá es verano.

Resulta que cuando llegamos era verano con todo lo que uno puede esperar: altas temperaturas, el sol quemándonos la cara en las caminatas familiares al punto que una de las primeras cosas que hicimos fue entrar a una farmacia y comprar un bloqueador solar; las poleras mojadas, y todas esas cosas. Eso la primera semana porque la segunda ya teníamos lluvia torrencial, relámpagos y truenos.

El verano se nos va, ¡se nos va! como el agua entre los dedos y no lo podemos evitar.

Pronto lo verde será todo café, naranja o amarillo y el cielo dejará el hermoso celeste que lo caracteriza para dar paso a esos cielos grises que anuncian tormentas y otras miserias.

Ok.
Dramaticé.

Me pasa que prefiero el verano y la primavera.
El invierno siempre me ha parecido melancólico en sí mismo. 
Nací en invierno y pasé mucho frío.

Para mí esa imagen de gente feliz bajo la lluvia y corriendo alegre en polerita a través del viento es un cliché que crearon personas que no pasaron nunca frío y que nunca sufrieron porque en invierno la lluvia les convertía el piso de tierra en barrial, o porque el agua se les filtraba por las rendijas de las tablas mal puestas que eran sus casas y les mojaba el cartón que se usaba de aislante.

En serio, no me gusta llorar miserias y creo que el que algunos hayamos pasado esas cosas no es culpa de ustedes, en algunos casos ni siquiera de nuestros padres, quienes al menos nos proporcionaban lo básico para vivir dentro de sus precarias posibilidades.
Mi crítica siempre ha sido a un sistema que de manera inexplicable logra manejar todo para mantener la mayor parte del tiempo posible a los pobres en ese estado de miseria y a la llamada clase media en un estado en que se sienten mejores porque ahora tienen piso de cerámica y estufa a gas; atrás dejaron el brasero y el piso de tierra, obviando que eso los endeudó hasta el fin de los días. Porque claro, en Chile se es pobre porque no te dan crédito para comprar la casa a 50 años plazo, y porque no te dan tarjetas para comprar la comida del super y la ropa en 12 cuotrasPrecioContado. Sólo eso diferencia a los pobres de los clase media: el acceso a crédito. El resto son diferencias mínimas. No nos creamos el cuento.

En fin.
Me desvié del tema. Debe ser esa melancolía de otoño que me pone más puntuda.


Winter is coming, y espero que no traiga caminantes ni dragones blancos.

Lo que sí traerá, dicen, es mucho frío, viento y nieve.
Lo bueno y lindo de todo eso es que tendremos una blanca navidad. Por lo que la nena andará fascinada haciendo monos de nieve. Ya está almacenando semillas de diversos tamaños y árboles que ella piensa que le pueden servir para los monos de nieve que planea hacer y eso la pone contenta con el asunto.


Ahora haré una breve descripción dramática de lo que se llevará la llegada del invierno:

Desde que llegamos, excepto los días que llueve mucho, porque no salimos; hemos visto que la gente acá es muy deportista. Todo el día y en todas las zonas por las que transitamos, vemos a personas de distintas edades practicando deportes, lo más común es correr. 
Vemos mucha gente corriendo. 
A la nena le ha llamado la atención especialmente el ver a tantos hombres corriendo semidesnudos. Debe ser el calor o una cosa cultural, pero las mujeres corren en short y poleras ajustadas que en Chile no es posible ver en la calle (por el acoso y toda esa incomodidad); y los hombres suelen correr en unos shorts minúsculos y ajustados y sin polera. Dejando a vista y paciencia de todos sus brazos y sus torsos que parecen de película de superhéroes*.

El cielo celeste: juro que una de las cosas que más me impresionó el primer día fue el cielo celeste. Crecí en Santiago y el smog sólo nos deja disfrutar del cielo celeste cuando se despeja después de llover; ahí podemos disfrutar de las bondades naturales de la ciudad. Vemos la cordillera nevada y los colores destacan de una manera bellísima. 
Si usted es de regiones o de otras ciudades de Chile también ha disfrutado cielos celestes, pero yo nunca vi tantos días cielos celestes como acá. Llevamos más de 3 semanas y en vacaciones, cuando me iba a otras regiones nunca eran más de dos semanas.

Lo bueno es que aún queda algo de calor.
Los días han estado soleados, pero el clima tiene sus recaídas y de pronto le da la locura y llueve a mares y al otro día sol y calor.
Hay que andar con polerón y paraguas por si acaso.
Tuve que sacrificarme y me compré un paraguas. Usted que me conoce sabe que me cargan, pero porque los encuentro medios asesinos y la gente siempre la atropella a una con su paraguas. Acá, como hay espacio, uso uno precioso con diseños de Monet. Para andar con estilo po', como corresponde XD

Me despido y pronto actualizaré según las peticiones.
Les abrazo a la distancia.

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*Dejo en claro que a mí esos tipos nunca me han gustado. 
Onda, no me gustan los gallos musculosos, me dan risa más bien, porque me recuerdan a mucha gente que he conocido en mi vida que se desvive por los brazos que ellos creen perfectos y dejan de lado harto más que tiene la vida. En fin. Es cosa de cada uno a qué dedica su tiempo, yo escribo por ejemplo, el punto es -y no sé por qué lo defiendo si no le importa a nadie más que a mí-, dejarán de verse en la calle. Fin.


2 comentarios:

  1. Me reí demasiado. Con lo de los hombres semidesnudos corriendo. Aún no has visto alas niñas que corren en poleras tipo sostén?.... te hago una confesión... a mi me encantan esos torsos perfectos y mojados por el esfuerzo.... entiéndase bien.... para mirarlos.... los prefiero a esos tipos corriendo con sus calígines derretidos corriendo... a eso sí los prefiero con sus poleritas puestas. Sin duda!!!!!!!😘

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  2. De de erratas...
    Calugones*... no calígines.

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Su comentario es mi alimento.
:D

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