domingo, 11 de enero de 2015

Día 42.

Viaje a Toulouse.

El viaje en tren hasta Toulouse fue lindo.

El paisaje es precioso. A ratos me recordaba a Chile.

Quizás porque son los únicos paisajes que conozco y cuando uno se enfrenta a algo nuevo intenta comprenderlo a través de imágenes familiares. Tratando de encontrar las similitudes, las diferencias. Tratando de no olvidar lo familiar, evocando su recuerdo mientras se reciben estos nuevos pedazos de paisaje.
A ratos verde.
A ratos amarillo.

La gran diferencia está en las casas. En Chile hay casas de campo de todos los tamaños, pero difícilmente nos toparemos con una casa estilo "castillo medieval". Supongo que esas cosas pasan en Europa.

Me agrada viajar en tren.

Cuando llegamos a Toulouse vimos una ciudad pequeña, pero muy bonita. 

Anduvimos en micro, por segunda vez en Francia -la primera fue en París- y me llamó la atención lo educada que es la gente.
La historia es esta:
Alguien tocó el timbre y el conductor no se detuvo de inmediato. La persona dijo fuerte y firme "la porte monsieur s'il vous plaît" y el conductor se detuvo, abrió las puertas, la persona dijo "merci" y se bajó. 
Yo estaba impactada. Nadie gritó una grosería. Eso es lo que más me agrada de la gente de acá: son amables. Debe ser que considero una virtud -y no hablo en términos religiosos ni mucho menos- ser capaz de conversar, de disculparse cuando es necesario, de "reclamar" con respeto.

Matías y Javiera nos recibieron en su hogar. Conversamos harto, nos reímos y descansamos para partir a primera hora a Barcelona.

Hay mucho que conocer...




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