Amanecí un poco congestionada.
Este frío no me ayuda en nada.
Sofía fue a un carrete navideño en Paris-Dauphine con Nico. Comieron muchas cosas ricas. Vieron una obra de teatro. Sofi se hizo amiga de Helena, la hija de Miquel, que es español. Jugaron toda la tarde. Vieron a Père Noël y cosas así. No sé más porque no estuve ahí.
En la tarde me junté con Marine.
Quedamos de vernos en la estación Saint-Michel, junto a la fuente.
Llegué 15 minutos antes de la hora acordada. Recorrí mirando los puestos de souvenirs. Esperé un rato y cuando ya habían pasado dos minutos de nuestra hora de cita empecé a mirar a toda la gente que andaba al rededor.
Muchos se sacaban fotos. Comenzaba a llover.
Fue todo muy gracioso porque como no la conocía, no sabía cómo saber quién o cómo era. Me dio un dato: llevaría abrigo burdeo y gorro rosa.
Como ese era un dato dado el lunes, era posible que se le hubiera olvidado, qué sé yo. Empecé a mirar a todas las chicas que caminaban por el sector de la fuente a la espera de alguien.
Había una niña con abrigo verde justo a mi lado y me miraba. Al fin me armé de valor y le pregunté en mi francés pobre si ella era Marine, se disculpó y dijo que no. Era una gringa muy amable que comenzó a hablarme en inglés. Me disculpé y seguí esperando más allá.
Había otra chica donde me quedé esperando, tenía abrigo rojo y aunque no llevaba gorro, tenía un pañuelo de cuello bien grande, como bufanda de tela que era de color rosa.
Supuse que estaba en la gama de colores. Que quizás lo que para mí era rojo para ella era burdeo. Que se le olvidó el gorro. En fin. Pasaron unos minutos y le pregunté. Me miró con cara de nada y dijo "non". Era francesa. Claramente era francesa. Tenía ese ademán y gesto. Me incomodan un poco. Le pedí disculpas muy avergonzada -ya parecía la acosadora de la fuente. Hasta me imaginé siendo grabada y subida a internet como una acosadora callejera en París y cosas atroces por el estilo- y me sonrió diciendo que no me preocupara. Eso tienen los franceses. Al principio parecen pesados o algo así, luego son amables.
Seguí esperando y ya no quería acercarme a nadie.
Pensé que se había olvidado de nuestra cita.
Que le daba lata.
Que había llegado, me vio y se fue (no sé cómo llegué a esta idea tan ridícula, ella no sabía cómo era yo).
Al fin vi a una joven muy alta y delgada con abrigo burdeo, un evidente burdeo, pero sin gorro.
Iba corriendo agitada. Y tenía cara de llamarse Marine...
(Ríanse si quieren, pero creo que la gente a veces tiene cara de cierto nombre).
Me acerqué y dije "Marine?". Sonrió y dijo "JOCE!", Era Marine!!!
Nos saludamos afectuosamente, como si nos conociéramos desde hace años y lleváramos tiempo sin vernos.
Ella habla poco español. Yo poco francés.
No sé si se habrá aburrido o no.
Yo lo pasé estupendamente.
Nos entendíamos todo.
Ella completaba mis frases en francés. Yo sus frases en español. Supongo que ambas nos estábamos esforzando por comunicarnos. Hacíamos muchos gestos. Hablábamos lento. La idea siempre era que la otra comprendiera lo que una decía. Así que fue bkn.
Comimos en un lugar que tenía muchos postres y cosas ricas.
(Yo llegaré obesa, ya avisé).
Luego caminamos.
Caminamos mucho.
Caminamos más.
Me desoriento fácilmente acá. Le explicaba a Marine que en Santiago es muy sencillo saber hacia dónde ir. Uno mira la cordillera y ya sabe para dónde está el norte, etc. Acá no tengo ningún punto de referencia. Además, muchas calles son como rotondas pequeñas o van en diagonal, por lo que perfectamente puedo ir todo el rato caminando "derecho" y volver a donde estaba...
Hacía frío.
Buscamos chocolates.
Conversamos muchas cosas graciosas y otras más serias.
Le sorprendió que tuviera 3 hermanos. Le sorprendió aún más que tuviéramos tanta diferencia. Hizo una pregunta que trasciende continentes: ¿son todos del mismo papá y la misma mamá?
Para su sorpresa -y la del mundo- sí.
Marine dijo "tus papás adoran tener hijos".
Yo creo que sí.
:D
A mí me daba risa que ella dijera "bizarro" para todo lo que era "raro". Le expliqué que en castellano "bizarro" es otra cosa, pero que además, si se usa, se usa con un sentido de extrañeza extrema (aunque eso viene del inglés, creo).
Mientras caminábamos yo le sacaba fotos a algunos lugares.
Vimos el puente de candados. Se supone que las personas que se aman ponen candados ahí.
Ese tipo de cosas me parecían bien a los 14 años.
Supongo que mi actual estado de vejez -y de ánimo- me impide verle el lado entretenido a esas supersticiones.
Marine me dijo que la gente estaba loca.
Creo lo mismo :D
Nos despedimos con la promesa de volver a juntarnos.
Ojalá que quiera de verdad juntarse conmigo.
:D
Cuando llegué a la casa no había nadie.
A los 5 minutos escucho a Sofía corriendo muerta de la risa por el pasillo.
Le abrí y me dio chocolates.
Hemos comido muchos chocolates...
Al final se los comió casi todos ella.
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Me gustó tu blog! pronto te acostumbrarás a las calles. Al principio es una locura vivir entre tantas diagonales y sin nuestra cordillera, pero poco a poco se vuelve natural =)
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