Anoche estuvo lloviendo mucho.
El clima era el correlato de mi estado de ánimo.
Se veía bkn la noche.
Me dormí temprano: efecto de la cerveza.
Desperté temprano: efecto de haberme dormido temprano producto de la cerveza.
Luego regaloneamos con la Sofi, que también despertó temprano.
Al medio día salimos a caminar por la ciudad.
A mojarnos.
Fuimos de nuevo a Notre Dame. Sigue siendo precioso e impactante.
Supongo que siempre uno ve cosas que no vio la primera vez por el éxtasis de ser eso: la primera vez.
Hacía frío y Nico insistió en ir a Au P'tit Grec -lugar al que nos llevaron Cris y Marce- a comer crepes.
Honestamente son ricos. Nada que decir.
Mientras esperábamos había una señora española reclamando porque había tanta gente. Después dijo que había valido la pena esperar.
A la vuelta pedí indicaciones para llegar a un metro. Una amable francesa me indicó y entendí. ENTENDÍ!
Maravilloso :D
En el metro, camino a Gare de l'est, venía una pareja argentina conversando muy alto.
Ella reclamaba por el olor del metro. ¡Es que el olor del metro OHZEUS! Acá la gente le hace el quite a la ducha... parece...
Decía con su acento argentino:
"MUY ciudad del amor será. MUY torre Eiffel. MUY Lafayette y todo lo que querás, pero el metro es un ASCO! La gente acá NO SE BAÑA. Todo huele mal. Es HORRIBLE!"
(Ponía énfasis excesivo en lo que puse con mayúsculas, se entiende).
A mí me daba risa.
Él le decía "sí, sí, todo es terrible" (sin ánimo de burla. Él claramente compartía esa opinión. Yo también).
Conversaron de otras cosas a las que no puse atención.
Yo conversaba con Sofía sobre el paraguas con el que venía jugando y le pegaba a la gente. Intentaba convencerla de que eso no se hacía y que fuera cuidadosa.
En otro momento ella -la argentina- decía que debían volverse a Suiza y "no venir más a esta ciudad asquerosa!".
Yo me preguntaba si ella se daba cuenta de lo que hacía. Estaba puteando una ciudad y a la gente que vive en ella, pero estaba AHÍ!. Gente desubicá.
Cuando se iban a bajar no se dieron cuenta que era una de esos carros en los que hay que apretar el botón para que se abra la puerta. Como no lo hacían casi se quedan arriba. Lograron bajar rápido mientras ella vociferaba "EL BOTÓN DE MIEEEERDA?!!!" (entre otras cosas que no logré descifrar).
En la tarde fuimos a una reunión de gente que vive en el edificio. Era como un carrete muy piola donde se presentaban y bebían jugo o vino y comían frutas.
Había dos canadienses (una escritora, la otra se dedicaba a la historia del arte o algo así), un alemán, un italiano, una brasileña, una japonesa y nosotros.
Todos hablaban en francés, a ratos cambiaban a inglés. La brasileña me hablaba en portugués, dijo que no hablaba español, pero yo le entendía en portugués y ella me entendía el castellano. En un momento todo el mundo hablaba en su idioma de origen -menos la japonesa- y todos nos entendíamos. A pesar de que al principio estaba MUY aburrida -el italiano era un pedante que hablaba en francés muy rápido a pesar de saber que no todos entendían- finalmente me entretuve.
Más tarde tuvimos nuestras primeras visitas: Víctor y Sebastián.
Bebimos vino y conversamos.
Fue divertido :)
Gracias por la visita chicos!
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