O de la congelada caminada por Les Champs-Élysées.
El lugar es precioso.
Es como el París multitudinario, pero no muy cosmopolita. Al menos la mayor parte de la gente que se ve es "europea" (con los rasgos que eso implica).
Hacía un frío terrible. Salgo medio agachada en todas las fotos porque no era capaz de dejar de tiritar.
Bebí vin chaud, que me permitió entrar en calor y sentir que al menos era capaz de recorrer la calle hasta el famoso Arco del triunfo.
Estaba lleno de las tiendas y artículos más ostentosos que he visto jamás.
Ok, quizás exagero, pero estaban todas las marcas conocidas (o que yo conozco) y otras no tanto (o que yo no conozco) con sus tiendas ad hoc a la época navideña, llenas de gente comprando -o mirando- y donde todo el mundo cultivaba el "buen vestir" que le dicen. Abrigos lindos, bufandas lindas, gorros lindos... lo que más se veía.
Pasé por el baño más caro que he visto: 2 euros. Su gracia era ser el más limpio del mundo -según anunciaban en la entrada-. En el pasillo donde se hacía la fila (sí, usted créalo, para los baños caros del "primer mundo" también hay fila) había una cantidad de cachureos para baños. Desde tapas de W.C. con diseños de mapas o de Hello Kitty a 120 euros (-.-') hasta papel higiénico con estampado de la Torre Eiffel a 10 euros (creo que ese era el precio, si alguien va ¿lo podría corroborar?). En la fila había señoras con carteras carísimas y abrigos de piel (yo pensaba que eso era ilegal).
Seguimos caminando y el efecto del vino empezó a irse, así que sentía mucho más frío..
Con Sofía posamos para algunas fotografías del lugar.
Había una cantidad grosera de publicidad. Los precios también eran groseros.
Esperamos volver a ir un día que no nos toque tanto frío... quizás...
Al final nosotros sólo fuimos a mirar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Su comentario es mi alimento.
:D