O de la aventura para llegar al mercado.
Desperté congestionada y sintiéndome enferma.
Tengo dolor de cabeza.
Malestar general.
No fui capaz de bajar a buscar paracetamol, pero apenas pude lo hice y me tomé dos.
Ya era tarde.
Clima del mal!
Al final del día me animé para ir al mercado.
Fuimos una vez la semana pasada con Nico y Sofía. Como yo no me acordaba bien dónde era -no estaba segura, en realidad- le pedí indicaciones a Nico. Él me dijo por dónde ir. Le hice caso.
Resultado: no llegué al mercado.
Continuando con la idea de que las calles toman direcciones raras de una cuadra a otra y que muchas "manzanas" son triangulares o tienen unas formas de pentágonos, es todo muy raro.
El asunto es que Nico me dijo "cuando llegues a la esquina" (una esquina que conozco bien), "en lugar de ir a la izquierda, donde está el supermercado, toma la calle de la derecha". Yo decía "pero es que ahí tengo que doblar a la derecha", y Nico "no, por la calle de la derecha". En fin. Esa era otra calle. No lo culpo ni nada. Está bien. Entiendo la confusión. Yo misma estaba confundida y bueno. Esas cosas pasan cuando uno anda por una ciudad que conoce hace poco más de una semana.
Caminé por el boulevard Strasbourg Saint-Denis. Un lugar lleno de peluquerías donde ponen extensiones, hacen alisados con keratina y cosas cuyo "apellido" es brésilienne.
Llegué a un Kentucky Fried Chicken y me di cuenta de que eso NUNCA estuvo en mi ruta. Además, llevaba harto rato caminando y el mercado no estaba tan lejos.
Estuve a punto de tentarme a distraerme mirando cosas en unas tiendas, pero me controlé y pensé que si ya estaba perdida, al menos sabía por dónde devolverme, pero si me ponía a mirar wevadas iba a estar perdida para siempre y rodeada de gente poco amigable.
Hice lo más sensato y me devolví por donde mismo.
Caminé un rato y la única persona que vi que tenía cara de amigable era el guardia de un teatro.
Me acerqué y le dije "excusez-moi monsieur. Je ne parle pas français... la rue... Magenta?"
Y me responde "Boulevard Magenta!". Y luego muy amablemente me invitó a mirar un mapa que había justo frente al teatro y me explicó cómo llegar. Luego le dije que iba al "Marché Saint-Quentin" y me dijo exactamente por dónde ir. Entre medio hacía gestos y creo que buena parte de mi comunicación últimamente ha sido gestual y llena de onomatopeyas. La gente me dice cosas como "puuúm" mientras hace el gesto de caminar, y luego dicen "buaáa" mientras hace el gesto de doblar.
Tal vez creen que no hablo nada de nada.
Después me preguntó de dónde era. Le dije que de "Chili" y puso cara de extrañeza absoluta. Luego le dije que era Sudamérica y sonrió e hizo un amable gesto como de recordar algo, pero yo sé que no.
Nos despedimos, me deseó mucha suerte y llegué al inicio.
A la famosa esquina.
Doblé por donde siempre creí que había que ir.
Llegué al mercado.
Busqué al amable señor de las frutas.
De vuelta pasé al supermercado. Eso ya no es una hazaña.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Su comentario es mi alimento.
:D