Hoy amaneció como todos los días.
No me imagino esta ciudad soleada.
Debe verse ridículamente radiante.
Hicimos muchas cosas. Quizás no tantas.
Compré cosas ricas en un supermercado maravilloso que encontré cerca de Belleville.
En Gare de l'est biengastamos dinero con Sofía comprando dulces en una tienda que tiene dispensadores de caramelos, gomitas de distintos colores y sabores, gomitas con forma de Torre Eiffel... cosas así. Sary, tú estarías fascinada, lo sé <3
Lo último que recuerdo fue que fui sola por primera vez a comprar al supermercado e hice el recorrido a casa sola...
Busqué las cosas que necesitaba.
Hice la file.
Un poco nerviosa. Esperaba que no pasara nada extraño para no verme en la penosa situación de decir que no hablo francés, porque en realidad no les entiendo. Debe ser que hablan muy rápido.
No tuve que interactuar mucho con las personas -no sé hasta qué punto eso sea bueno para mí, pero a los franceses no les gusta mucho interactuar con las personas si no es necesario. Supongo que todo el mundo es así, no sé, solo que estoy acostumbrada a la comodidad de relacionarme casi exclusivamente con personas a las que sí les gusta conversar con todos- salvo cuando el vendedor me pidió disculpas porque el señor que compraba antes que yo se demoró una eternidad. El asunto es que me vine al depa feliz por mi hazaña y al llegar me di cuenta que olvidé el baguette. Lo pagué, pero no me lo traje. Me sentí un poco mal. Luego me sentí mal porque me hiciera sentir mal una experiencia tan cotidiana.
(...)
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Dulces de monumentos. ñam.
ResponderBorrarCon respecto a lo cotidiano que cuentas, es normal que paresca una hazaña, como lo narras , a mi tambien me lo parece.
Te imagino como una pionera, en un mundo de gente encerrada en ellos mismo.
El frio eventualemente pasara, o algo pasara para que pase el frio.
mucho animo con la practica del lenguaje,al final, si te equivocas no pasara nada grave, solo tendran que esmerarse mas por entenderte.
envidio un poco.
mataria por vivir la Noche, en la ciudad de la luz.