jueves, 4 de diciembre de 2014

Día 4

A pedido del público comentaré algo que olvidé mencionar con detalle ayer.

El día 3 comimos completos.

No sé por qué uno se pone feliz con lo de los completos.
Supongo que la idea de sentirse de nuevo "como en casa" hace que sea una experiencia entretenida. Sin embargo, los completos en París, por mucho que sean hechos "en casa" (en el depa de la residencia, en nuestro caso), son malos. Nada que hacer.

El pan de completo parisino es dulce.

Las salchichas no se sienten como la sobredosis de grasa a la que estamos acostumbrados.

La mayo, bueno, no es tan mala como Matías Gogoy me dijo, pero no se parece ni a la Hellmann's :P que es la que comemos usualmente (nosotros, no tú Matías), ni a nada que conozca.

La mostaza es atroz.
Ok.
Debe ser lo más originalmente mostaza que hay, de Dijon y todo. No como ese sucedáneo de mostaza que comemos en Chile.
Ok.
Pero mi paladar norrefinado está acostumbrado a ese sabor, a la mostaza estilo americano de Marco Polo, nada sofisticado. Así que la mostaza que comimos acá era rara-mala.

El ketchup Heinz debe ser igual en todas partes: rico.

Los tomates, al contrario de lo que imaginé eran más ricos que muchos que he comido en Chile.

La palta, contra todo pronóstico, estaba buena :D

El problema es la mezcla. Cuando uno toma todos estos ingredientes que acá -al parecer- nadie mezcla, tienen un sabor raro.

Conclusión: fue bacán comer completos por eso del encariñamiento con la comida chatarra que tenemos. Que tiene Nico más bien. Sobre todo con su adicción a los completos-italianos (los italianos se ríen de nosotros en este momento). Aún así: No me gustaron. Nada que hacer.

Día 4

Bueno, hizo frío.
Obvio.
Me he sentido un poco abrumada por eso de no poder escapar del frío al salir.
Dentro del depa estoy calentita, pero si salimos me deprimo.
Miro por la ventana y es como esas postales de París que a uno le venden, y que uno encantado -por supuesto- compra.
La "hora perfecta" o algo así, que según el Bimbi es la hora más bonita del día, acá es permanente. Solo si miro por la ventana.
Ser parte de la postal no es tan bonito.

Cuando era casi de noche: 4:30 de la tarde. (Recordar que acá es de noche a las 5pm)
Fuimos al parque que hay detrás de Recollets, es muy bonito. Hay juegos y Sofía intentó comunicarse con muchos niños que veía corriendo. El problema de los franceses con que nos hemos topado, es que son un poco distantes. Los niños no son la excepción.
Son amables, sí, pero no tienen mucha disposición a la conversación.
Supongo que les da lata si uno apenas le pega al "bonjour".

Sofía deambuló con su "bonjour, 'ça va?" y solo una niña le respondió y se fue. Los demás la ignoraron. Debe ser que estaban demasiado distraídos jugando. En todo caso, respecto a esto creo que puede ser una enriquecedora experiencia para ella, ya que tendrá muchas frustraciones en torno a la conversación y al idioma, pero tendrá que aprender de ello. Al menos en esto, soy optimista.

Luego fuimos a la Gare de l'est, que es la estación que está frente a la Recollets. Es muy grande y bonita. Tiene muchas luces y cosas así. Además hay muchas tiendas con cosas preciosas. Si fuera una compradora compulsiva, hubiera comprado todo.
:P
(Mamá!!! las cremas son baratas acá. A modo de comentario...)

La gran experiencia del día fue comprar hamburguesas.
A Nico le pareció bien comer hamburguesas de once.
Fuimos a un lugar donde estaba Asterix en la entrada.
Sofía dijo que nos saquemos fotos.

Comprar hamburguesas parecía una tarea sencilla hasta que decidimos que queríamos una oferta que tenían y que se hacía efectiva con un ticket del metro. Todo bien hasta ahí.
Habían unas máquinas donde se hacía el pedido, luego ibas con el papelito que la máquina imprimía hasta la sección donde se entregaba el pedido, y ahí se pagaba.

Hicimos un pedido en la máquina.
Fuimos, nos atendieron, nos cobraron y Nico preguntó en una mezcla de inglés y francés si se podía acceder a la oferta que la máquina no ofrecía.

Un joven, muy amable nos decía que no hablaba inglés y consultó entre sus compañeros quién hablaba inglés o español (eso lo entendimos muy bien), llegó una joven: la que hablaba español, y en un castellano peor que nuestro francés, nos intentó explicar por medio de señas, vagas e inconexas palabras en castellano y un precario inglés, lo de la promoción.
El tiempo pasó y pasó.
De algún modo extraño, perdí la noción del tiempo.
Supongo que debemos haber estado de treinta a cuarenta minutos dentro de esa tienda.

Nico le respondía en inglés, pero de pronto, en la confusión, empezó a decir cosas en francés y castellano. Igual que la joven que nos estaba ayudando. Ella debe haber pensado que no cachábamos ná de la vida. En fin. Teníamos nuestras hamburguesas*, bebidas, papas fritas y un brownie con helado y caramelo que estaba en oferta y que se veía excesivamente rico.

Cuando nos íbamos se me ocurrió pedir un capuchino. El joven me decía que costaba "1 euro 95"
Pero yo le entendía "1 euro 85".
(Si usted se sabe los número en francés entenderá por qué la confusión)

Al final salimos con nuestras bolsas de papel reciclable-reutilizable muertos de la risa. No podíamos creer que a pesar de todo tuviéramos hamburguesas.
Sofía quejándose del frío y de que en todo ese rato le había dado hambre.

Otro día escribiré acerca de las líneas del metro: 14.
Si tiene alguna duda, consulte.



*Nótese que no me gustan las hamburguesas. Ni en Chile, ni en Francia.



Algo que quería mencionar.

No he visto perros callejeros.
No he visto gatos en las calles.

No he visto gente con perros o gatos en brazos.

Las personas que van por la calle caminan tranquila o rápidamente, pero muy pocas usan el celular. A lo más he visto a algunas personas hablando por celular, a nadie "jugando" con el celular (que es lo que creo que hace todo el mundo cuando no está hablando)

Eso.

3 comentarios:

  1. -Quelle?
    -Which one? the same
    -La même?
    -Sí, la misma

    jajaja

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  2. Claro.
    Esa era la conversación de Nico y la vendedora.

    :P

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  3. Je seux very glad about leer sus historias :) aventuras y desventuras de Joce Nico y Sofi en Paris <3

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Su comentario es mi alimento.
:D

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