domingo, 7 de diciembre de 2014

Día 7.


Hoy fue un día lleno de cosas lindas y/o ricas.


Nos juntamos con Cristopher y Marcela y caminamos en busca de aventuras.


Ok, no. 

Ellos ya conocen París y nos guiaron amablemente por los lugares lindos.
Nos tomamos fotografías preciosas y visitamos todos esos lugares que todos quienes vienen a París deben visitar.

Pasé por lugares que luego me enteré...


Lo que más me impresionó fue la Cathédrale Notre Dame. 


No soy creyente. Quienes me conocen saben que mi escepticismo respecto a las creencias ajenas llega a ser molesto. A veces

Que tengo que controlarme para no ser una desagradable respecto a los temas de fe. En fin. Casi me vuelvo creyente y mi hija rezó.
:S

La majestuosidad de la catedral es impresionante.


Uno, desde su humilde posición se pregunta cómo pudieron tardar casi doscientos años en construirla... y hacerla tan bella.


A lo largo de los pasillos había secciones en las que se podían encender velas por 2 o 5 euros. 

Me di cuenta que a medida que se llegaba a la salida había menos velas encendidas y comenté "para acá ya se va acabando la fe".  
(Desubicá).

Sofía le preguntó a Marcela qué hacía la gente en las banquitas y ella le respondió que esa gente "rezaba". Sofía preguntó qué era "rezar" y Marcela le explicó. 

No sé qué le habrá dicho exactamente -y tampoco me molesta ni mucho menos-, el asunto es que minutos después Sofía decía que quería ir a rezar.
Marcela, como buena tía la acompañó. No sé qué habrá ocurrido con esa experiencia. Sofía no ha hablado mucho sobre el tema. Le pregunté qué hizo y empezó a cuentearme, como usualmente hace cuando hablamos sobre cosas que ya no recuerda muy bien: "le pregunté a dios cómo era su cara y cómo era su mamá".
No ha dicho nada más. No sé si dios habrá respondido a estas interrogantes trascendentales.
(...)

Después pasamos por la fontaine Saint-Michel. Es más grande de lo que imaginaba 

-aunque no tanto como la de Neptuno en el Santa Lucía-, y hay que luchar un rato para sacarse una foto*.

Fuimos a comer crêpes con huevo, queso, jamón, lechuga, cebolla... Ok, no pude terminarlo. Era demasiado grande, contundente. Y muy rico.

En Santiago, por el Barrio Lastarria hay un lugar donde venden crêpes, pero no son tan contundentes, sirven como merienda entre comida, no como almuerzo. Los de París son como almuerzo-once-casi-cena.

Después caminamos más y todos los lugares que uno ve son como los de las películas. Se podría andar sacando fotos a todo, pero nos pareceríamos a los asiáticos.

(Mi broma absurda acerca de eso es "asiáticos fotografiando los basureros o a los cabros chicos haciendo mañas, como si nunca hubieran visto un basurero o un cabro chico haciendo mañas"... ahora que lo pienso es probable que los cabros chicos asiáticos no hagan mañas :P ).

Fuimos a un café precioso a comer el goûter y ahí comimos crêpes dulces con relleno de salsa de chocolate y manzanas caramelizadas, encima tenía helado y crema chantilly. Estaba muy rico, pero quedé de ganas de panqueques con manjar.


NOTICIA DEL TERROR: No hay manjar. 

Tuve una sensación de sufrimiento desproporcionado cuando me dijeron que acá no comen manjar. OHZEUS! No puedo entender/creer que el primer mundo se precie de tal sin tener manjar. Nada tiene sentido...

Luego fuimos a la tour Eiffel.

En Trocadero pensé que había que asesinar a alguien para poder sacar una foto.
Es triste y real.
La gente se aglutina frente al espacio que da a la torre. Algunos empujan y hacen otra clase de cosas ruines para "ganar" el mejor lugar.

Me sentí como tratando de subirme al metro de Santiago en hora punta.

Ok, no ando en metro casi nunca. Además, ustedes saben que me carga empujar/que me empujen, así que suelo esperar MUCHO rato antes de subir...

Este día no empujé a nadie. Al final no fue necesario. La gente era -en general- muy comprensiva y respetuosa. Todos andan en la misma, así que se sacaban fotos rapidito y se bajaban para que pueda subir alguien más. Nosotros hicimos lo mismo. 4-5 fotos y nos bajamos. Así sigue circulando gente feliz con su foto junto
1 a la torre.

Luego caminamos hacia la torre y todo era precioso.

La lluvia le daba su encanto a la cuestión.
Además, como se acerca navidad y al parecer acá la gente enloquece con eso de la decoración y todo. La ciudad se ve PRECIOSA!
Sofía enloquece cada media cuadra con los árboles navideños.


Se supone que con cada cambio de hora se encienden unas luces distintas en la torre. Digo "se supone" porque no lo he comprobado, pero lo vimos. Son como las campanas de las iglesias versión luminosa. Toda la gente fotografía como enferma, obviamente yo también.


Agradecimientos mega especiales a Marcela y Cristopher. También a Octavio.

:)


* Recuerde que acá es casi-invierno y nos han dicho que es "temporada baja". Para mí no tiene mucho sentido lo de la temporada baja en París. Tengo la impresión de que no hay. Y si es esta, entonces no quiero imaginar cómo es la "alta".

1 Es una forma de decir, porque en realidad uno está relejos de la torre, solo que el ángulo hace ver como si se estuviera al lado de ella.

1 comentario:

  1. jajajajaj me ria mucho con tu comentario de la fuente que no era tan grande como la del Santa Lucia , es tipico eso de cuando uno viaja de decir "ay , si en verdad el/la no es tan bacan como en Chile". Somos como unos ñoños-chilensis jajajajaj

    ResponderBorrar

Su comentario es mi alimento.
:D

Colaboradores